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Hoy me gustaría hablar sobre una, a veces frecuente, situación dilemática.

El dilema o conflicto «divalente» se presenta cuando una persona se encuentra frente a dos estímulos, incompatibles entre sí (debo optar por uno u otro), y que tienen aproximadamente la misma fuerza (de atracción o valencia positiva, o de rechazo-valencia negativa).

En el caso del que quiero hablar, se trata de: o bien mantenerme en mi actual empleo, a pesar de…. (mi jefe, mi salario que es bajo, ciertas tareas que no me gustan, el ambiente de trabajo que es tóxico, por mencionar algunas situaciones de la zona de confort: eso que es conocido, forma parte de mi rutina pero no me agrada).

Es una situación que probablemente se vive en solitario, con la difícil decisión a tomar. Ni hablar si en medio de esta decisión dura hay una familia de por medio.

Aspectos que empiezan a pujar por el «me quedo»: conozco mi trabajo, tengo antigüedad que perdería, beneficios que también perdería, amigos que he hecho en el trabajo, mi jefe (en el caso que tuvieses una excelente relación con él, como con tu suegra!!, etc.

Los planteos en tu mente van y vienen de un extremo al otro: hay días que parece claro que no hay motivos para irnos de aquí. Y días en los que buscamos el cartel EXIT! Help…

Qué hacer entonces:

  1. La variable macro: analizar por unos instantes el contexto macroeconómico. A veces nos apuramos con decisiones erradas por una equivocada (o falta) de lectura del contexto.
  2. La decisión del cambio: tu idea es cambiar un empleo en relación de dependencia por otro? Por cuál? O tu proyecto es lanzarte como autónomo con todo lo que ello implica? O dejar tu trabajo para tomarte un año sabático y recorrer Sudamérica en una van? Cada elección tiene consecuencias diferentes… claro está.
  3. Si la respuesta al punto 2.- es cambiar de empleo, Linkedin se lleva más del 90% del reclutamiento. Ya tienes tu perfil en Linkedin  ? Las empresas buscan candidatos por medio de esta red social profesional.
  4. Evitar decisiones impulsivas: producto del enojo, de la ansiedad, angustia, a veces cometemos errores que luego son imposibles de desandar.
  5. Inteligencia Emocional: todas las situaciones antes mencionadas requieren competencias de I.E. Tolerancia a la frustración, autoconocimiento (conciencia de las fortalezas y áreas de mejora) y autoconfianza (proviene de la anterior y de una cierta «autoestima» o autovaloración), orientación al logro, autocontrol, adaptabilidad, entre otras.

Continuará….

Vero

 

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